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Sunday, October 9, 2011

¡Ama!, ¡Ama! Y ensancha el alma

Quisiera que mi voz fuera tan fuerte,

Que a veces retumbaran las montañas

Y escucharais las mentes social-adormecidas

Las palabras de amor de mi garganta

¿A quién no le gusta la música? Da igual cómo seamos, de donde vengamos o a qué nos dediquemos, a todos nos gusta la música. A mí mucho. Aquí en Portland me ha hecho además mucha compañía y en general creo que todos tenemos una “banda sonora” de nuestra vida.

Yo desde luego tengo canciones que me evocan recuerdos muy marcados, en el otoño del 94 necesitaba que me dijera que siguiera soñando, en septiembre de 2005 me di cuenta que el sol brilla menos cuando ella no está y en Julio de 2011 dijimos ¡viva el loco que inventó el amor!

Pero siempre hay un tren que desemboca en Madrid y por eso ¡ya me queda menos para estar con mi rincón favorito de Madrid! Aquí en Portland he sido más consciente de que lo que me llevará al final serán mis pasos no el camino y también me he alegrado mucho de que ¡estaba muy pillado por ti, pequeña!

Y es que como no tengo un talento especial para expresar o reflexionar muchas cosas, la música me hace “realizarme” de lo que se me escapa. Así cuando estaba cansado de lo que hacía todos los días para ganarme la vida y pensaba que ojalá que me despierte y no busque razones, hubo que dar un paso adelante y venir aquí para poder llegar a algo mejor, porque eso ¡es lo que haría Fran!

Bueno, este ha sido un post un poco friki, pero puedo escribir y no disimilar, es la ventaja de irse haciendo viejo

Besos y abrazos

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