
Bueno,





Ya tenemos bicis (del Walmart)!!
Pues se hicieron esperar, pero finalmente recogimos nuestras bicis del Walmart. Ambos temas merecen un post por sí solos, pero resumamos. Las bicis hacen su labor, la tipa que nos las montó era Shaquille O’neal travestido y blanco y claro, quedo todo tan apretado que parecía una bici de escayola de lo que rozaban los frenos. Así que nos tuvimos que comprar las herramientas para tunear la bici y que por lo menos anduviesen. El caso es que una vez tuneadas, pues ruedan, que es lo que pedíamos y frenan… se toman su tiempo pero frenan. Junto con las bicis, nos compramos casco y antirrobo, todo a juego… es decir hacían juego porque eran lo más barato de la tienda
En cuanto al Walmart en sí, es como un Carrefour pero a la americana en lugar de a la francesa y tiene objetos de lo más curiosos, como kit de supervivencia (como este que os pego a la izquierda), teles de plasma de 50” por 350€ y cientos de cosas varias para camping, como una especie de mochila – puesto de trabajo para el portátil, litera - cuna, un cacharro que se pone en la canasta y te devuelve la bola cuando encestas, bicis de 60€ y lo mejor:

Chiringuitos donde te hacen la declaración de la renta. Es como los puestos de las brujas que te echan el tarot en las ferias pero sólo tienen la carta de pagar a hacienda “veo claramente en su futuro que se acercan problemas económicos…” os pego una fotillo para que veáis que no miento
Sé que este es un tema poco elegante para un blog de postín como este, pero es completamente necesaria esta reflexión. Eso sí, obviaré las fotos
El tema es que en un país donde todo está realmente cuidado, donde buscan ser “polite” hasta el máximo, a todos nos extraña lo poco discretos, por decirlo de alguna manera que son los baños en general y el de la oficina particular.
El tema es que hay un par de cabinas “cerradas”. Lo entrecomillo, porque realmente las puertas, por algún motivo que no se alcanza a entender, no cubren el hueco entero, si no que tienen un margen importante, por donde se puede ver perfectamente el exterior… y el interior claro. Por si esto fuera poco, las puertas de las cabinas son para bajitos, si eres un poco alto te queda como un burladero, es decir que cuando terminas la faena, puedes asomarte a saludar y a quien le parezca oportuno dedicar la faena… pero claro si la faena ha sido buena lo mismo algún espectador pide la oreja en venganza...
Adicionalmente, entre una cabina y otra hay un panel de madera, que tampoco llega hasta el suelo y ahí es cuando realmente te das cuenta de lo cerca que tienes al vecino de labor, porque cuando los pantalones rodean los tobillos dando al propietario libertad para actuar, resulta que la tarjetita de abrir las puertas que llevamos en los cinturones, se asoman por debajo del panel divisorio, permitiendo al vecino saber con quién compite
Eso sí, han encontrado un modo infalible para que los hombres no nos dejemos la tapa levantada: no hay tapa. Simple pero eficaz
Por supuesto todo esto, ¡me lo han contado!
Pues después de la toma de contacto de la primera semana, la pasada fue mi primera semana completa. Me cogí el pase mensual y allí que me fui cargado con mis “gatos”, mi magnesera y el ipod para no aburrirme escalando sólo. Me he preparado una rutinilla parecida a la que hacía con el grupo de entrenamiento de Madrid, calentamiento, unas dominadas, unas suspensiones en extensión un par de minutos en zona fácil y luego ¡a resolver problemas!
El tema es que esta gente está realmente fuerte y tienen ocho niveles en la zona bulder… ¡yo me estoy peleando con el 4 nivel! El primer día pagué unas cuantas novatadas, resulta que el suelo es como de tatami, un poco blandito y que además hay colchonetas repartidas por la zona de Boulder. Bueno pues yo me cogí mi primer bloque facilito y empecé a hacerlo. Cuando llegué arriba del todo me quedé colgado del perfil del plafón que es donde terminan todos los bloques y dije “pues nada, desde aquí me tiro”. Ya me pareció larga la caída y efectivamente cuando llegué al suelo caí de pié desequilibrado y reboté cayendo finalmente de culo con el consiguiente rodar hacia atrás con las piernas pa’arriba. Desde esa perspectiva privilegiada tumbado boca arriba pude leer que justo donde yo tenía las manos un par de segundos antes ponía “Down Climb” es decir que destrepe, que no me tire. Eso sí, unos cuantos americanos que estaban estirando, educadísimos oye, ninguno se partió de risa al ver mi culapón.
Luego tardé un par de bloques más en fijarme como uno cogía unas de las colchonetas y la arrastraba hasta donde estaba ejercitándose… ¡menuda cateto estoy hecho! Yo pensaba que las colocaban en los sitios más complicados…
Lo que está muy bien de la zona de Boulder es que los problemas o bloques están muy bien pensados. Cada uno está marcado con sus cintillas de colores tanto en las presas de manos como en las de pies y todos tienen su truquillo de cómo colocar el cuerpo para que sea más fácil hacerlo y la verdad es que me parece que se puede aprender bastante. También hay un par de travesías de diferente nivel. Eso sí, acostumbrado a una clase con 8 personas y con lo impaciente que soy, en 40’ estoy reventado porque no dejo apenas descansos entre un pegue y otro, pero bueno ya he hecho un par de amiguetes y supongo que algún día escalaremos juntos