
Pues nada, resulta que Álvaro, uno de los compis de la empresa que lleva más tiempo en Portland, es un “fósforo” de los rodeos y nos convenció a Edu, David, Víctor y a mí mismo para ir al más importante del estado, en Pendleton
Aquello es como la Feria de Sevilla de los Rodeos, trajes populares (vaqueros, botas, sombrero y camisa a cuadros) gente de juerga, coches a cual más auténtico y en medio de todo el rodeo, aquí llamado Round-Up.
Así que el viernes al salir de trabajar cogimos el coche y allí que nos fuimos. El sitio no está muy lejos…
Allí tú llegas y plantas la tienda de campaña literalmente donde te da la gana. Nosotros concretamente en el césped a pié de calle cerca del instituto ¡y más a gusto que en brazos! Adjunto foto explicativa
Al final como el 90% de las fiestas populares, el rodeo es una excusa para salir de juerga, de manera que eso hicimos. Lo que es el propio espectáculo, comienza el sábado a la 1 y termina sobre las 5. Consiste en diversas pruebas muchas veces vistas en televisión pero la
verdad es que en vivo impresiona. Estaban los que se subían encima de caballos salvajes, los que le tiran el lazo a las vacas, los que se tiran directamente encima de las vacas desde el caballo (usan sus brazos de lazo). Estos se pegaban unos batacazos tremendos porque claro la vaca tan tonta no es y cuando veía venir al tío desde el caballo se apartaba y los hombrecillos comían yerba como borregos. También hubo una carrera de caballos a relevos muy curiosa (se relevaba el caballo pero no el jinete) y lo de montar a toros semisalvajes.

En el propio rodeo había un bar sin música en el que la gente se dedicaba a poner pegatinas a las chavalas… ¡pero para conocer eso tendréis que ir a Pendleton!
Al final pasamos un fin de semana muy divertido. Por cierto el perrito caliente medía 22 pulgadas (algo más de medio metro) pero no temáis, lo compartimos entre todos
No comments:
Post a Comment